NO EXISTE EL MAR

Solo el cuerpo lo sabe.

No existe el mar aunque la luna discrepe.

Tantea el cielo con un infinito nombre,

`penetra en la sequía de un rostro,

sale y persigue los huesos entre el lánguido roble,

los arbustos perennes, las celosías ocultas.

Y no existe el mar. La luna miente,

como mienten los días que pasan y pasan, como luceros ardientes.

Miran de reojo entre las piernas cerradas como cerrado está el puente

donde pasan los barcos, en las noches de oriente.

Las ciudades duermen, duermen de noche,

cuando la luna guiña el ojo a la corriente

hasta llegar al límite de la lágrima ausente.

No existe ni el mar, ni la luna,

ni el murmullo del hombre,

no existe el día, ni la muerte,

ni el cielo en la tierra,

y ni el mar, en su gemir se siente.

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4 comentarios en “NO EXISTE EL MAR

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