AZUL

Definías un aire en una caracola.

Un intenso mar, océano de letras

que sabía a verbo, a consonantes

adheridas a la yema de las  manos.

Mientras tú sonabas  a una calma densa

entre las rimas.

Mientras tú crecías entre los bardos,

el ágora universal de los dioses y mitos.

Azul se volvía tu verso,

ondeando entre las caricias de mujer y la selva

de una llamada.

El cielo es una duna exigua de tus proezas,

hasta aquí el “hoy” te rinde homenaje,

caminando entre rosales, céfiros dominios,

incandescente fluidez

en las manos del poeta,

que dice ser humano.

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