XX

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Ofrezco mi sombra,

unas pinceladas de mi sangre

(vertido en tinta negra)

y los paisajes de mi vida envueltos entre tinieblas.

Ofrezco mi cáliz,

la maraña de mi pelo entre los dedos de tus ojos,

las damas ya no tienen quien escriba.

Mi esencia, regenerada en el tintero,

se vierte en el cofre de la vida

enredándose con versos.

Me desnudo con la pluma,

me cubro con mi sombra…

Un viento acaricia mis dedos,

mi cuerpo

se doblega hacia el tiempo,

susurro a la nada que golpea mis manos.

Y entonces resurge la escritura mientras las miro:

las musas son las dueñas que me escriben,

su historia discurre en el papel,

el pasado se desenreda en mi pelo.

AUTORES:

MATTEO BARBATO: Nápoles/Madrid

ISABEL REZMO: Úbeda (Jaén)

NAV

Un lector es una mano que se une en la distancia, coge tus versos y los hace propios, los hace vida…

 

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