HUMUS

Mi sombra, abecedario
de motivos aparentes.
Mis labios gritan a lo callado.
Los pasos, un cuco en mitad
de la noche.
Me quedo tejiendo el óbito
en las calles.
Una afirmación se queja
al enunciado y el semáforo
parpadea, el ámbar aullando en
las esquinas.
Echo a andar pensando en las huestes
que inmolan el sustantivo de llamarme.
Y siempre es mi torso
que caracolea entre los jardines.
Y yo me siento entre las estrellas,
tomo veinte maneras de convertir un poema en lo que me insinues.
Los plazos se agotan en las marquesinas de los muslos.

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