OCÚPAME EL ASIENTO QUE ME DEJASTE

Ocúpame el asiento que me dejaste,
libre de marcas en los ventanales,
destronando el olvido por la memoria,
y un asiento por la esquina de los comensales.
Déjame violetas en las flores,
un mano a mano en el mus de las ideas,
un pertinente caballero por la tanjente,
saliendo en el zaguán de los olores.
Ocúpame y déjame,
un fabricante de ilusiones,
podría desenvolver el paquete de la dicha
y ponerle nombre a eternas canciones.

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