REPOSA

Reposa en el balcón de tu lengua.
Cobijando enseres de respuestas.
Reposo en la ladera, de aquella flor que guardo en los recuerdos.
Reposa. 
Reposo. 
Un manatial de besos suaves  de sueños,
donde creí volver a respirar el humo de tu frente.
 Volver a naufragar en el crepúsculo de la noche para contemplarte,
porque sólo te contemplo a diario,
siempre que la brisa acune mis manos en tu olvido, 
porque así el olvido se vuelve recuerdo, 
y el recuerdo florece,
como un jardín,
entre los deseos y los hechos.
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