TE ANHELO, PERO LUEGO DESCANSO

Tengo ansia de tí.
Como esos nubarrones posados en el aire de un desafío.
Tengo debilidad por ese rostro sin huellas,
que duerme en el lecho de la memoria;
mi memoria sin estigmas.
Hace un frío que cala los huesos;
es el miedo de que te evapores como un espejismo,
espejismo dormido en oasis perdidos.
Perdidos, amarillos, sin hojas, sin huellas.
Temo.
El temor de un diminuto segundo sin que pueda abrazarte.
El espanto de no volver a sentir tus letras en el fondo de mi conciencia.
Me suicido.
El suicidio diario de soñar verte, cuando en realidad noto tu tacto en cada rincón de mis ojos, y al cerrarlos y no verte, dispara la pistola en al sién de la conciencia intentando olvidarte.
Olvidar que existes es como un garabato que chilla en la voz de un niño;
pataleta egoista de un juguete roto.
Inevitable…..te anhelo.
 Pero luego descanso,
como el acorde de un violín soltando notas y luchando que lleguen a tus manos.

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