TREGUA

Me levanté en un inquietante segundo. La centésima de ese reloj no hablaba. Lo apagué ayer cuando cargaba el móvil. Se me olvidó encenderlo. La verdad que los segundos no pasan. Pasan las horas en mi cuerpo. Con un sudor incandescente. La cabeza me va a estallar. No he dormido bien. Se por qué. Me tomo esa pastilla que tranquliza los golpes de mi frente. A veces parece que las ideas y los argumentos quieren escapar por el espejo del dormitorio. En el silencio de la habitación. En la calle. En los pasos de la acera sin nombre, en la acera de la imaginación que no quiere construir puentes o acueductos. Es igual.
Es imposible tranquilizar mi cama. Me asomo al balcón e intento atrapar la bocanada  del poco aire que hay en el amanecer. Esa bocanada que llega dentro y parece que firma treguas. Las treguas de mi propio yo.
Mi vida es una constante tregua. Asi navego. Tregua hasta para soñar. Para.. hacer el amor con el fantasma de mi propio deseo. Ese deseo insatisfecho de mi misma. Que adolece de vez en cuando;habla  a veces cuando se escapa de esa mazmorra, la que no existe.
Entonces ¡¡qué estoy diciendo!! Si todo parece un sueño.
Me vence, caigo sin fuerzas en las sábanas; por fin cierro los ojos pero no me llega tu música
Tendré que componer algun estribillo en mi conciencia.
Es imposible quitarse las marcas de la propia bestia. 
Una tregua, gracias.

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